Y recuerdo su boca devorando mi cuello como lobos hambrientos se abalanzan sobre su presa tras un crudo invierno. La textura de sus labios tan acorde a los míos, su lengua jugosa jugueteando en mi boca.
Y su humedad. Sobre todo, eso.
Y recuerdo su boca devorando mi cuello como lobos hambrientos se abalanzan sobre su presa tras un crudo invierno. La textura de sus labios tan acorde a los míos, su lengua jugosa jugueteando en mi boca.
Y su humedad. Sobre todo, eso.
"Sos una mujer hermosa, frágil y hermosa como una mariposa nocturna".
Y camino las calles de mi baires con la cabeza gacha, la mirada pegada el piso. No es sólo la pérdida absoluta de autoestima, sino el miedo de verte paseando con ella.
Y una noche, el monstruo reapareció. Tiró bomba de humo para colorear su reaparición y pasar a colores mis sueños.
Velozmente desapareció, cual ilusionista de circo.
Yo, me quedé manchada con témpera, y el dibujo de nuestra felicidad quedó incompleto nuevamente.
Amo al monstruo. Es mi monstruo. Lástima que se escurra tan rápido de mis aposentos.
De imaginar una noche de sexo desenfrenado a un dolor de garganta penetrante que no me deja ni besar.
Tal vez, el cuerpo, necesite esperar a sanar la mente un poco más.
Ya no lo extraño ni me culpo por la frustración de otra relación fracasada. Peleo, diariamente, para no caer en las garras del odio por haber sido engañada por un diablo disfrazado de buen hombre.
Ya no extraño su presencia, su cuerpo, su sexo. Ya no extraño (y gracias por haberme dado cuenta) sus problemas, que intoxicaban mi vida, que me hicieron dependiente de él, que me hicieron olvidarme de mi. No extraño el miedo diario de sus cagadas, de sus malas decisiones que siempre atentaban en mi contra.
Por años me sentí la otra. Me conformé con migajas y luché todos los putos días para tener mi recompensa, mi correspondencia. Di mucho y no recibí más que trompadas, mentiras y traiciones... Y promesas, a montones, que jamás fueron cumplidas.
Ahora, resta esperar que el corazón sane, que las cicatrices se suavicen y que me perdone a mi misma por tanta necedad.
Fui necia por pensar que podía tomar a un mal hombre y convertirlo en uno bueno. Fui necia por creer que podía ser feliz con eso.
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